Desde hace una semana comenzaron dos poetas caribeños a cavar su propia fosa en el patio de una casa en el municipio de Santa Ana Magdalena, su nomenclatura se reserva; el motivo para tomar esta tétrica decisión, es el abandono en que están sometidos desde siempre, a pesar de dedicarse de cuerpo entero al glorioso oficio de parir poesía.

Con pala y barretón en mano desde muy temprano comienzan la faena, para tomarle ventaja a la canícula que los hostiga, y para vencer la dureza de la arcilla que extenúa sus cuerpos cansados, no solo por las labores cotidianas, sino por el olvido sistemático de los *gobiernos autótrofos que fecundan los caminos que les toca transitar.

Medina Brochero Raffael, poetólogo magdalenense y Sarabia Canto Josse vate bolivarense parecen estar signado por el mismo destino: hacer poesía y llevar en sus hombros cincuentones el gravoso fardo del olvido, que es, desde épocas remotas, la única esperanza que se vislumbra en sus horizontes decapitados de sonrisas y de aplausos.

Cada vez que sus amigos le ven andar juntos en cualquier ciudad de la Región Caribe se dicen con sorna “ahora sí se jodió la vaina, dos locos juntos quien se los aguanta”, mientras otros más urticantes expresan “Dhios lo cría y el diablo los junta”, pero ellos no dan importancia a esos calificativos, pues dicen estar por encima del convencionalismo del bien y del mal.

Sarabia, es un poeta sin oficio, irresponsable, sus hijos los crió el viento, come bazofia y duerme en cualquier terraza, yo me atrevería a decir que es un rapsoda fuera de borda, su imaginario carece de límites, su complexión es deplorable, pues al andar parece un costal de huesos y carne seca indeseable, es mundialmente conocido como “El Poeta que se Fumó la Biblia”, ha publicado 4 libros dice él, y tiene listo para publicar “Apunta de Marihuana”.

“Yo, un bastardo de barrio, de calles polvorientas, con huesos dolidos de tanto andar” dice Sarabia, quien es un peligro para la sociedad durmiente, anestesiada, él, no cabe en ninguna corriente literaria, ni filosófica; con su verso de pentolita bombardea sin conmiseración los idiotas entretenidos que ha inventado esta sociedad consumista, misérrima en conceptos filosóficos supremos.

Este poeta no adjudicado, expósito, es propietario de todos los caminos, sobre todo los desérticos; escribe en diáspora, puesto que juega con la unidad de pensamiento poético, porque su velocímetro siempre marca 500, lo que lo mantiene enjuto como un secuestrado en las montañas áridas de la Colombia subterránea, erigida por prebostes apócrifos aplaudidos por intelectuales desnutridos.

Entretanto Medina se autodefine “soy giróvago, mi morada es el verso, soy siamés con el dolor, inmoldeable y peregrino, nadie me comprende ni yo mismo, ello lo afirma en el constructo poémico denominado Giróvago del libro Cartas y Poemas Con Sabor Ausencia; y en la obra Piel Desnuda, expresa “Llevo olvido en la sangre, soy jubilado de la tristeza” Aquí se presenta como víctima impotente ante las cicatrices que le propicia la omisión.

Este escritor que asevera en los últimos tiempos, que es más vegetal que humano; manifiesta en el poemario Los Pétalos del Arco Iris “Soy un vago que vaga, con el vago bagaje de los vagos”, asimismo en la publicación Los sonidos de la Vida, dice “Soy anormal, busco en el cielo, lo que habita en la mar, en el río, lo que está en el desierto, soy perfectamente imperfecto, soy orate, nefelibata y pasota.

El poetólogo santanense en sus cantos postreros sindica “soy un poeta sin régimen, atípico, renuente, irregular y anormal, no hago parte de los círculos de los elogios mutuos, no pertenezco a la sociedad de los escogidos, no soy fácil de domesticar, detesto las gríngolas, mordazas y aciales, mi verso es explosivo, riesgoso para los idiotas trasnochados”.

Estos poetas, uno del rio, el otro del mar dicen estar escribiéndole la biblia al diablo, he aquí su comienzo “Al final destruyo Luzbel tierra y cielo y el cielo estaba ordenado y lleno y las lumbreras estaban sobre la faz del pináculo y el espíritu de Luzbel se quietaba sobre la faz de las piedras y dijo Luzbel sea hecha las tinieblas y la tiniebla quedó hecha y vio el diablo que era mala.

Y continua diciendo “Luego dijo Luzbel haya corrupción y aparecieron los jueces, fiscales, y vio Luzbel que era malo, después dijo Luzbel produzca la tierra cosa verde y nacieron los policías los soldados e iniciaron los falsos positivos, y hasta un partido político, dijo luego Luzbel no haya lumbrera y produzcan los desiertos seres inertes y vio que era malo”.

Tienen la certezas estos escribidores que los capítulos y versículos de este profano libro generará urticaria sobre todo cuando dice: “y dijo Luzbel haya seres inertes según su género y salieron las “culebra”, los “sapos” y “ratas”. Entonces dijo Luzbel destruyamos al hombre y comenzó la guerra, el sicariato y vio Luzbel que era malo”. Afirman, que se hace necesario reinventar el mundo, para hacerlo más igualitario, humanitario y solidario, por lo que su auto-sepulcro motivará una gran reflexión para la humanidad habitante del globo térreo, la que explota, discrimina y actúa en el marco de unos estereotipos oxidados, decimonónicos, egocéntricos, que no permiten el desarrollo pleno de la espiritualidad.

Sendos poetas consagran su tiempo para cavar su fosa, escribir la “biblia al diablo” y los momentos de ocio lo utilizan para recolectar caudales dinerarios con el fin de construirle su templo, ya que Luzbel como ellos, solo ha recibido de la humanidad desde épocas inmemoriales, el epíteto de maligno y nadie ha creado escenarios de conciliación para que abandone sus posturas mefistofélicas y entre al mundo axiológico, como sí sucede con otros “diablos”.

Medina Brochero y Sarabia Canto, solo pretenden con su inmolación conquistar para el gremio a que pertenecen, oportunidades para desarrollar sus políticas culturales y literarias con dignidad, sin que sean sometidos por actores políticos que acostumbran domesticar el imaginario de los cultores para buscar dividendos electorales y así fortalecer sus pretensiones patológicas.

*Gobiernos autótrofos: Son aquellos que solo le interesa su círculo familiar y electoral. (es una expresión acuñada por Raffael Medina Brochero)



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RAFFAEL MEDINA BROCHERO
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