EN SAN ANGEL ESTÁ EL ÁRBOL MÁS ANTIGUO DEL MAGDALENA


   


Todo es viejo en ese lugar, menos la sonrisa de las personas que allí habitan, ni la flor del Tamarindo, el árbol más antiguo del departamento del Magdalena, en el cual amarró su caballo, el ex presidente de Colombia Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte y Blanco según trabajo investigativo del ex diputado del Magdalena, José Meza Batista.

El árbol se encuentra en el municipio de San Ángel Magdalena, en el patio de una casa de arquitectura nada contemporánea, por lo que ahí confluyen tres aspectos que tienen que ver con la antigüedad: Casa ancianato, sus ocupantes y el legendario Tamarindo, que en los últimos tiempos se ha convertido en motivo de visita de muchos turistas e historiadores regionales, nacionales e internacionales.

Es importante expresar que desde el momento en que los medios comenzaron a difundir la Travesía Poética Bolivariana, empezó a llegar información al proponente de la gesta artística-cultural relacionada con la existencia de un árbol antiguo donde Bolívar, amarraba su caballo al hacer correría por el caserio que hoy es el municipio de San Ángel Magdalena.

Fueron tantas las notificaciones y la insistencia en el particular que los miembros que conforman la travesía poética bolivariana, con la guía de algunos cultores conocedores de la región, decidieron visitar al poblado en mención solo con el propósito de verificar la existencia del histórico vegetal, lo que resultó completamente verdadero y más que eso una experiencia enriquecedora.

El 7 de marzo, el músico y productor artístico, Alberto Vides Jiménez; el periodista e investigador Robert Benítez Picalúa, Emilse Martínez Alfaro directora de Meridiana Radio FM y el poetólogo, Raffael Medina Brochero, viajaron para conocer el árbol y sus historias con el fin de enriquecer sus conocimientos acerca de la vida del Libertador y así dar testimonio en la travesía poética bolivariana: Tras los Pasos de Bolívar.

Al llegar los exploradores al sitial en referencia hallaron en una casa-esquina un árbol de Tamarindo en el cual se dice desde épocas remotas que allí en alguna ocasión el libertador se apeó para descansar y amarró su equino en el árbol, que hoy es catalogado como el más viejo del departamento del Magdalena.

Del mismo modo se supo por parte de las personas que habitan el patio envejecido, que en las noches silentes de brisas suaves, entre cantos de pájaros nocturnos, se escucha el resoplido, las coces y el relincho del caballo que surge del ángulo donde está sembrado el vetusto árbol dueño de tristezas acumuladas por la presencia de algunas almas innoble que habitaron en los últimos tiempos en esos entornos.

El olor a excrementos de bestia parece permanecer incrustado, en cada fisura de la corteza de aquel vegetal que se resiste a morir sin que antes lleguen las almas de países bolivarianos a su presencia para contarle los secretos del héroe.